En reciente viaje a Canadá me percato-
aun mas- por el rompimiento de la rutina y de la fuerza de la
costumbre, que el inmenso abismo se profundiza cada día
entre los países de primer mundo y el nuestro. México está
cada vez más enfangado y vapuleado, victima por décadas de una corrupción
imparable y salvaje que prioriza amoralmente los intereses personales
sobre los nacionales creando el más absoluto caos. el México
invadido por la injusticia ,depauperizaciòn ,anarquía e
ignorancia catapulta el cocktel idóneo generador de un caldo
de cultivo cuyos efectos convergen en el drama que sufrimos
los mexicanos avasallados por dos frentes perniciosos ; la
delincuencia común y la de cuello blanco, ambas letales a ojos vistos, muchas
veces confabuladas.
La nación canadiense, no obstante la
divergencia ideológica entre la zona francoparlante y la angloparlante ,sumados
a la gran diversidad de etnias, lenguas, nacionalidades y religiones está
hermanada bajo el común denominador de la solidaridad, el respeto y la persecución
constante del preciado objetivo de un bienestar social, mismo que
han conseguido y se manifiesta traduciéndose en una optima
calidad de vida de sus habitantes reflejada en todos los sentidos
especialmente con la ausencia de pobres y con una seguridad casi
absoluta que se aprecia y se respira
Reconozcamos y contrarrestemos
las causas de nuestro derrumbe y de los efectos bumerang que sobrevendrán
con más intensidad y aprendamos aunque sea un poco del ejemplo que nos da esa nación
del norte de América.