domingo, 15 de julio de 2012

"Òscar" en el IMSS


Encontrándome el Miércoles pasado muy temprano  en el área de laboratorio del  IMSS  en Cuernavaca ,haciendo  fila esperando mi turno para la toma de una muestra, apareció,- como es frecuente que lleguen  a esa área personas solicitando ayuda- - un hombre de unos 45 años, externando suplicante de manera dramática y sin poder contener las lagrimas que su esposa había fallecido en el hospital a consecuencia de un accidente automovilístico que sufrieron horas antes por la  madrugada y  que necesitaba reunir 2000 pesos para pagar los gastos generados en el nosocomio ya que no eran derechohabientes de la institución, explicando que provenían de Acapulco en transito rumbo a su hogar en el estado de México, por lo que en Cuernavaca no tenían familiares ni conocidos a quien acudir.

Como respuesta recibió de manera inmediata donativos de diversas cantidades de personas trastocadas por la tragedia, que estoy seguro, muchos de ellos,  los efectuaban con verdadero sacrificio. Calculé que en 15 minutos-considerando el tiempo su exposición y colecta- el doliente recaudo unos $ 800.00 pesos. Instantes después una señora que acude con regularidad al laboratorio  lo  reconoció increpándolo casi a gritos reclamándole su falsedad ya que 10 días antes con el mismísimo argumento, drama y lagrimas había sorprendido a otro nutrido grupo  de  pacientes. La actitud del "histrión" fue de total asentimiento y sumisión,  aceptando  con voz casi inaudible la fuerte  reprimenda seguramente temiendo una reacción de ira colectiva por parte de los sorprendidos quienes únicamente lo observaban. Acto seguido, se retiro paulatinamente y cabizbajo.

Lo triste del caso es que las consecuencias derivadas de este tipo de actos engañosos, como siempre sucede, la pagan justos por  pecadores, ya que las personas que verdaderamente llegan a tener necesidades apremiantes reales, son por lo general ignoradas.

viernes, 6 de julio de 2012

Prepotencia étnica, relato Morelense

 Un chófer repartidor de una empresa distribuidora  en el estado de Morelos detuvo  su marcha por haber atropellado a un cerdo que se le atravesó en la carretera de acceso a una población con fuertes raíces indígenas y con fama de violenta. De inmediato fue rodeado por un grupo de  medio centenar de  lugareños quienes bajo amenazas le exigieron un  pago exorbitante por el animal que había matado. Al verse en  una situación tan comprometida y pese a que el semoviente  invadió la cinta asfáltica, no le quedo mas opción que  aceptar el pago exageradísimo  que le exigieron.

Después de pagar, el vendedor opto por intentar llevarse al animal con objeto de venderlo como carne y recuperar algo de lo que injustamente  había pagado. El grupo se negó, rotundamente argumentándole que lo que había pagado era solamente  el "alma", .por lo que el "cuerpo"  se quedaría con ellos.



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