Un chófer repartidor
de una empresa distribuidora en el estado de Morelos detuvo su
marcha por haber atropellado a un cerdo que se le atravesó en la
carretera de acceso a una población con fuertes raíces indígenas
y con fama de violenta. De inmediato fue rodeado por un grupo de medio
centenar de lugareños quienes bajo amenazas le exigieron un pago
exorbitante por el animal que había matado. Al verse en
una situación tan comprometida y pese a que el semoviente
invadió la cinta asfáltica, no le quedo mas opción que
aceptar el pago exageradísimo que le exigieron.
Después de
pagar, el vendedor opto por intentar llevarse al animal con objeto de venderlo
como carne y recuperar algo de lo que injustamente había pagado. El grupo
se negó, rotundamente argumentándole que lo
que había pagado era solamente el "alma", .por lo que
el "cuerpo" se quedaría con ellos.
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