Los salarios mínimos implican un freno para el desarrollo de la economía domestica y el anhelado bienestar social, dado el bajísimo poder adquisitivo de la población , medida que solo sirve para la explotación de la fuerza de trabajo de millones de mexicanos asalariados, beneficiando principalmente a las empresas transnacionales y grandes consorcios mexicanos, las primeras, dejando únicamente en el país el "beneficio" de las nominas con los sueldos castigados y desproporcionados que "retribuyen" , única razón de su presencia y permanencia en nuestro país, entidades cuyas exorbitantes utilidades provienen del "ahorro" derivado de los salarios de hambre que pagan, solapados por legislaciones y disposiciones verdaderamente injustas y anacrónicas.
Con los consorcios mexicanos aplica el mismo rasero, con la diferencia de ser nacionales. Mas la esperanza-no la certeza-de que sus utilidades sean reinvertidas en nuestro país.
Es momento de evaluar y rectificar las recetas económicas inoperantes, caóticas y devastadoras, muchas de ellas regidas por la ancestral corrupción al proteger intereses determinados, anteponiéndolos a los de nuestra nación y detonar la economía y el bienestar social mejorando los ingresos de los población y así transformar a los pobres en consumidores, catapultando nuestra patria hacia el lugar que le corresponde permeándola del beneficio de sus infinitos recursos.
jueves, 28 de octubre de 2010
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