Un altísimo porcentaje de las grandes fortunas en México provienen de el añejo y enraizado sistema corrupto,-el eterno culpable- , productor en serie de enriquecimientos vertiginosos e inexplicables, de camadas de nuevos ricos, capitales inimaginables amasados por funcionarios deshonestos quienes se han aprovechando magistralmente del desempeño de altos puestos,-y a veces no tan altos- en la administración publica o desde la iniciativa privada en contubernio con los mismos.
Se trata de un problema ancestral cuyas heridas y consecuencias desastrosas México ya no soporta y desfallece como se aprecia con la severidad de sus consecuencias: la pobreza, ignorancia, delincuencia, desempleo, flagelos que parecen no importar a los corruptos ,quienes anteponen su enfermiza ambición y egoísmo al bienestar social, sin percatarse de que a toda acción corresponde una consecuencia que se revierte en inseguridad e intranquilidad también para ellos y sus familias, al grado de tener que exiliarse en el extranjero ,donde, aún con sus millonarios recursos parece que no encuentran la satisfacción esperada, ya que por lo general retornan en el corto plazo.
Estados unidos, país que por su cercanía y otras ventajas es elegido para residir por muchos mexicanos autoexiliados, por lo visto no brinda las expectativas de bienestar en razón de nuestras costumbres, alimentación y especialmente por la descriminación derivada de la derrumbada imagen de nuestro país, donde nuestros reyes y príncipes se transforman en reyecitos devaluados.
martes, 30 de noviembre de 2010
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