jueves, 12 de abril de 2012

Corrupción, enfermedad autoinmune

He escrito hasta el hastió textos sobre la corrupción en razón se sus monumentales implicaciones en nuestro vapuleado México. He caído sin arrepentimiento en la monotonía del tema, tumor maligno que nos avasalla sin misericordia con sus consecuencias desastrosas como las que estamos experimentando. Su metástasis nos ha invadido prácticamente ya sin excepciones territoriales. Desafortunadamente no existe ninguna razón lógica, medida tomada o señal incipiente en la que se perciba real intención de abatir el flagelo. La razón es que por la corrupción misma,-enfermedad autoinmune- en nuestro país se "combaten" los efectos como la delincuencia, pobreza, ignorancia, violencia, etc., y no su causa, " combate" que por las multimillonarias erogaciones que representa, genera mayores beneficios a los corruptos, magnificándose el circulo vicioso.

Las trampas, engañifas, el cohecho, los fraudes, doble moral, son el común denominador en la vida cotidiana en México y como popularmente se dice, las escaleras se barren de arriba hacia abajo. Hasta que se materialice-difícilmente por voluntad de los beneficiados-la extinción de la corrupción o su verdadero combate, podremos tener la esperanza del surgimiento de una nación rica, progresista y verdaderamente unida e integrada.

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