Como es
tradicional y cíclico, extraordinarios tiempos de vacas gordas-o gordísimas-
se aproximan como cada año para los productores y comercializadores
de bebidas espirituosas con motivo de la llegada de la temporada
otoño-invierno con el consabido mal llamado puente "Guadalupe-reyes"
que por la realidad merece denominarse : " muertos-candelaria",- ¡¡
con una duración de la friolera 90 días!!-, lapso en el que México se da el
lujo de frenar y hasta de paralizar gran cantidad de actividades
importantes de diversas índoles que afectan su de por si, frágil economía.
Temporada
toxica para los millones de mexicanos afectados por su predisposición
y dependencia al alcohol, numero que se incrementa geométricamente cada día,
produciendo estragos en su salud física, psicológica e integridad, así como en
los terceros afectados y perjudicados, familiares o no, victimas de
los efectos de la adicción masiva, fenómeno que parece no importar mucho
a las autoridades de salud publica por la falta de medidas contundentes para
atenuarla
Época del
año que amerita un campaña agresiva para contrarrestar el excesivo
consumo de alcohol, la caída, reincidencia, e introducción de legiones de
mexicanos hacia el flagelo, que de llevarse a cabo, de colofón, redundaría
en una disminución de la violencia, delincuencia, desintegración familiar y demás
fatalidades por accidentes automovilísticos, y un larguísimo etcétera de
efectos que se extrapolan en estas "festividades.
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