Es inaceptable que se produzcan engañifas cotidianamente en
el desarrollo de los juegos, acciones cotidianas encaminadas a engañar a los árbitros,
que en muchos de los casos de manera injusta determinan los resultados de los
partidos y que constituyen un verdadero fraude a los millones de aficionados, al
publico televidente. y al que asiste a los estadios . Peor aun, que dicha
conducta sea considerada como recientemente se público como escancia y picardía
inherentes al futbol, según las aberrantes opiniones emitidas en medios por un
jugador y un entrenador, miembros connotados de la primera división,
lógicamente intentando justificar conductas que les favorecieron.
Justificar estas conductas es aplaudir la corrupción y abonar para
que millones de mexicanos, especialmente los niños y jóvenes tengan la
perspectiva y un pésimo ejemplo que para ganar se vale recurrir al engaño y simulación
,olvidando que la situación actual de nuestro país es una consecuencia
precisamente de lo mismo.
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