domingo, 23 de junio de 2013

Selección briagadal y el petate del muerto



El futbol es mi deporte favorito. No por malinchista admiro a los jugadores de la liga española, inglesa, alemana, argentina y de muchos otros países y por supuesto también a sus selecciones nacionales.  la actitud profesional de sus integrantes dentro y fuera de la cancha es indiscutible. Sin embargo cuando juega "nuestra"   selección nacional, parrandal o briagadal me resisto, por sus frecuentes pifias, a seguir las transmisiones. el futbol que desarrollan los seleccionado es deficiente ,temeroso, ineficaz y lamentable ,al grado de que cuando tienen el balón en muchas ocasiones en lugar de ser ofensivos avanzando  con  jugadas a hacia la meta del adversario, parece se asustan con el patate del muerto retrocediendo,  pareciendo que su  juego  esta dirigido hacia su  propia portería. Ratones verdes, blancos, negros o rojos , finalmente ratones..

Aunado a sus deficiencias futbolísticas  por su actitud y mentalidad, desde hace no pocos  años su nivel de juego a mermado dejando de ser el "gigante de la concacaf", posicionándose lastimosamente  a la baja, al nivel de algunas selecciones  de la región cuyo desempeño en escala mundial es de lo más gris. es triste festejar y echar las campanas a vuelo por  "triunfos" ante costa rica, honduras , el salvador, Jamaica  y especialmente contra  estados unidos ,país al que  cuando se le llega a ganar, se genera tal algarabía que  hasta parece que recuperamos Texas, reacción surgida por la magistral manipulación masiva de algunos medios, especialmente electrónicos.

Peor aún, la conducta demostrada por algunos seleccionados y cuerpo técnico en la actual  copa confederaciones que según algunos medios fueron pillados en pleno jolgorio durante tres noches en plena justa deportiva, conducta que  lógicamente mermo también  sus capacidades físicas y anímicas ¿donde quedo el respeto por parte de los jugadores para México, país que representan y de millones de mexicanos que se "ponen la verde" con inmensa, vehemencia, idolatría  y esperanza?

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