Si su nombre fuera
simplemente Florencia y hubiese nacido en México, seguramente su destino final
y fatal seria pudrirse en alguna infame, deprimente e inmunda prisión del
deficiente sistema carcelario mexicano, elegantemente llamados centros de readaptación
social,- en realidad, verdaderas universidades de elite para la capacitación
delincuencial-,ya sean federales, estatales o municipales. Empero
Florence Cassez-acusada de secuestro en México- es una ciudadana francesa
y su caso esta en la mirada del gobierno francés a nivel presidencial
y en la opinión publica de su país natal, situación que a ejercido presión
desde el pasado sexenio sobre las autoridades mexicanas, logrando para
beneficio de su causa, que su caso sea revisado por segunda vez por la suprema
corte de justicia de la nación, órgano que emitirá en los próximos días un
nuevo proyecto de sentencia.
Sin el afán de juzgar si Cassez
es inocente o culpable, la lógica y a la luz por el desarrollo de
los acontecimientos diplomáticos, políticos y jurídicos suscitados en
torno a su caso. Indican que el dictamen será favorable para ella y que será
puesta en libertad o cuando menos le dará un sesgo positivo a su causa,
esperando que en este escenario se haga genuina justicia y se trate de un ser
humano inocente injustamente recluido.
En caso contrario de manera
infalible surgirá la justicia divina, misma que obra por una o varias vías,
siempre en la plenitud de la vida
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