domingo, 10 de febrero de 2013

Esperanza frustrada





Hace tres o cuatro décadas el perfil de los políticos  de antaño distaba leguas del que caracteriza  a los de la actualidad. Muchos de ellos eran caciques y analfabetas. La mayoría  alejados años luz de la cultura, ensombrerados a la usanza  y hasta empistolados. generalmente surgidos de entornos socioeconómicos  bajos, contrastantes  con los actuales que desempeñan cargos de alta responsabilidad en las diferentes entidades gubernamentales, generalmente emanados de las  clase media y alta ,muchos de ellos con estudios superiores y postgrados obtenidos en universidades de elite, tanto  nacionales como extranjeras.

Al integrarse  en  política y en la gestión gubernamental  empresarios con solvencia económica suficiente para garantizar la solidez financiera para si y para varias generaciones de sus descendientes, así como individuos  con grados  académicos de excelencia, me esperance en que su incursión podría significar una solución  definitiva para la problemática de México -muy distante en ese entonces de la debacle actual del país -considerando ,que dada su estabilidad económica y su nacimiento en una supuesta "buena cuna”, su interés por la nación seria genuino y desinteresado.

La esperanza se frustro por que para la mayoría de ellos su objetivo era y sigue siendo el de  proteger sus intereses y magnificar sus negocios, olvidándose por su ambición,-en nombre, abanderados y justificados  por "el sistema"-, del interés nacional, con las consecuencias catastróficas que experimentamos.






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