Las medidas policiacas, castrenses y de inteligencia establecidas por
el gobierno de México para abatir la delincuencia de toda índole desbordada a
lo largo y ancho del país servirán de muy poco, ya que solamente
proyectan mediáticamente que el estado toma acciones para combatirla. Tampoco
sirve de mucho el heroico sacrificio de vidas humanas por el cumplimiento de su
deber de soldados, marinos, policías e inclusive las de los mismos
delincuentes, seres humanos que también son victimas del status quo prevaleciente.
Una verdadera solución consiste en frenar de inmediato y de
tajo la desbordada corrupción e impunidad que ahoga
literalmente a nuestro país desde hace décadas ,que permite el saqueo
multimillonario y monumental de recursos financieros, naturales y de toda índole
que son repartidos entre la elite del poder y del capital, ilícitos que
lesionan gravemente la economía popular, lo que incrementa geométricamente
los millones de pobres-verdadero caldo de cultivo delincuencial originado por
la necesidad y el hambre - y que evita de manera contundente detonar el
tan urgente crecimiento de México, sacrificando al país entero por los
intereses bastardos de siniestros personajes cegados por la ambición, que son
los verdaderos responsables de nuestra tragedia.
No hay comentarios:
Publicar un comentario