Por el cumulo de errores, pifias y delitos cometidos por
algunos miembros - de todas las jerarquías -de la sediciente santificada institución,
aunados al anacronismo de sus normas, postulados y cerrazón a la modernidad, así
como la discriminación a las mujeres impedidas para ejercer el sacerdocio; la
inconcebible prohibición del uso del condón, mas la precaria atención
personalizada hacia los creyentes, son factores que afectan en muchos sentidos
a sus propios miembros y la feligresía.
En el imaginario escenario que Lutero viviera y
la iglesia estuviese en sus manos, sin duda que estaría mucho mejor.
No hay comentarios:
Publicar un comentario